lunes, 13 de agosto de 2012

Jerte - Jarandilla (Ruta de Carlos V):


El pasado sábado 11 de Agosto, junto a algunos amigos del Club Deportivo Jerte  y del vecino pueblo de Casas del Castañar, realizamos un entrenamiento siguiendo la Ruta de Carlos V, saliendo desde Jerte hasta las Pedrizas y siguiendo el trazado de ésta hasta Jarandilla. La salida la tomamos en la plaza de Jerte a las 7:30h y recorrimos el cordel hasta las Pedrizas para realizar un breve calentamiento de piernas antes de comenzar el verdadero ascenso.


Los primeros rayos del sol asomaban ya en las cimas de la sierra cuando comenzamos a recorrer el camino de Carlos V, adentrándonos en el reboldo de Jerte con las primeras subidas. El ritmo es tranquilo y vamos charlando alegremente mientras ascendemos poco a poco por las pistas y senderos que nos llevarán al Collado de Las Losas sin apenas darnos cuenta ni sufrir mucho en las cuestas, ya que son bastante tendidas, y con el grupo aún compacto.


Realizamos la bajada hasta el Puente Nuevo, donde hacemos la primera parada para recoger agua y reagruparnos antes de la verdadera subida que nos llevará al alto de La Encinilla. Una vez reagrupados y avituallados empezamos a ascender por la calzada y el grupo se va estirando poco a poco durante la subida. A mitad del Collado de La Encinilla me doy cuenta de que he olvidado reanudar el GPS al salir del puente con lo que he perdido unos 15 minutos y alrededor de 1-2 km del track. Seguimos subiendo y llegamos al alto de La Encinilla donde paramos para reagruparnos de nuevo. Algunos comienzan a notar el desgaste.


Descansados de nuevo reemprendemos la marcha llaneando por el estrecho sendero hasta la Fuente de Peñalozana donde reponemos agua y nos encontramos con Jose Miguel que viene de dar un paseo. Aprovechamos para que nos saque una foto de equipo y nos ponemos en marcha de nuevo. A partir de aquí el grupo comienza a estirarse de nuevo y  cada uno seguirá su ritmo hasta alcanzar el puente de la garganta del  Hornillo. 


Esperamos un rato a los que van más atrás y decidimos ascender hasta el Collado de Las Yeguas para reagruparnos arriba, con vistas a La Vera, donde ya sólo nos quedará la dura y descuidada bajada hasta Jarandilla. 


Inicio la bajada en cabeza, intentando hacerla con un ritmo suave para no estirarnos mucho ya que el piso está muy mal y el camino está poco limpio. Constantemente hay que esquivar piedras sueltas que castigan los tobillos o agacharse para atravesar los piornos. Las piernas pican con los arañazos que recibimos por el camino y el calor empieza a notarse. 


Realizamos otra parada en una fuente para volver a coger agua y para reagruparnos. Está claro que ahora ya hay dos ritmos. Tenemos que volver a parar al llegar a la Garganta Yedrón para reagruparnos. Comemos algo y nos rehidratamos. Decidimos dividirnos en dos grupos para poder mantener los dos ritmos de carrera. Algunos bajaremos en cabeza y otros bajarán más tranquilos directamente a la piscina de la Garganta de Jaranda donde nos reagruparemos al terminar para comer algo y darnos un baño antes de volver. 


Los que bajamos delante reemprendemos el camino corriendo por la vereda que, cada vez, está más descuidada y cerrada. Nos cruzamos con un grupo de vacas y empezamos a estirarnos nosotros también. Al final el grupo de cabeza se divide de nuevo en dos. Por un lado bajan Miguel y Oscar y por otro bajamos Jesús, Fery y yo.


Continuamos el descenso sin rastro de Miguel y Oscar. Llegamos a una pista y sólo vemos unas pisadas que van en sentido contrario por lo que Miguel y Oscar no han podido pasar por ahí y no les hemos adelantado. Un poco más adelante Oscar nos llama y nos confirma lo que pensábamos: En un cruce no vieron la señal del camino y se han metido por el desvío de la Pencona que les lleva a Aldeanueva de La Vera. Intentarán coger una vereda que les lleve hasta Jarandilla atravesando horizontalmente para unirse a nosotros. Al final consiguieron cruzar y se encontraron con Carlos, Paco y el Pérez que bajaban por detrás y aprovecharon para bajar directamente a la piscina.


Mientras tanto Jesús, Fery y yo continuamos con la bajada y, poco después, estábamos cruzando el puente que da acceso al sendero del camping de Jarandilla. Nos quedaba un kilómetro y poco de llaneo y bajada hasta llegar al final de la ruta. Jesús viene cansado y Fery, con calambres, tiene que bajar andando. Después de unas 3 horas y media de carrera y unas 4 de reloj llegamos al final de la ruta. Aprovechamos para sacarnos una foto y caminamos hasta los coches para comer y beber algo antes de ir a la piscina con el resto del grupo.


Cuando llegamos a la piscina ya nos están esperando. Cruzamos al otro lado y nos damos un merecido y frío baño que nos relaja las piernas. Comemos y bebemos algo antes de emprender el camino de vuelta, esta vez en los coches que dejamos allí la tarde anterior. 


La experiencia ha sido más que satisfactoria. Para algunos era su primera vez, para otros, el recuerdo de la primera vez que corrimos por montaña y con la que nos enganchamos a este deporte, o de los amigos que se fueron dejando un vacío en el corazón y los nuevos que ayudan a mantenerse en la brecha. Gracias Oscar, Miguel y Jesús por vuestra compañía y enhorabuena Fery y Paco por atreveros con esta aventura. Espero que sea la primera de muchas.

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jueves, 2 de agosto de 2012

Subida al Torreón y La Ceja por las Lagunas del Trampal:


Por que no todo es correr y también hay que darse una alegría de vez en cuando y pasear por la montaña en buena compañía, contemplando el paisaje y disfrutando de las sensaciones... Este miércoles, 1 de agosto, nos pusimos en marcha para realizar una ruta montañera que hacía tiempo tenía pendiente por casa. Subir al Torreón desde la central eléctrica de Solana recorriendo las maravillosas Lagunas del Trampal. La expedición estaba formada en principio por mi padre y por mí pero al final también se nos unió también Tana, que nunca había subido al Torreón. 


A las 7 de la mañana nos pusimos en marcha desde la central siguiendo un canal de agua que, debido al calor veraniego y a las escasas lluvias venía prácticamente vacío. Poco después el camino se adentraba en el curso de un valle formado por pequeñas gargantas rodeadas de enormes bloques de granito totalmente verticales. Es un camino bastante marcado y nos limitamos a seguir los hitos. 


El piso se vuelve cada vez más irregular y avanzamos a buen paso alternando rocas sueltas, pasto y canchales. El paisaje es impresionante pues, a lo largo de toda la ascensión, estamos rodeados de enormes moles de granito y paredes verticales con faldas de morrenas rocosas que dejó la nieve en su caída. Me invade una sensación de pequeñez al mirar las grandes paredes que nos rodean. No puedo dejar de sacar fotos, maravillado.


Después de seguir el camino durante una hora más o menos llegamos a la primera, y más grande, laguna de las tres que forman las Lagunas del Trampal. Nos tomamos un descanso para comer algo y disfrutar de las vistas desde la pequeña presa artificial. Nos ponemos en marcha de nuevo rodeándola por la orilla del lado derecho en busca de la garganta que la alimenta, al otro lado. 


Una vez allí seguimos ascendiendo por la garganta hacia la siguiente laguna, la segunda en tamaño. Desde esta segunda laguna podemos ver, al fondo, una tercera, más pequeña, que se forma en otra garganta paralela a la que hemos tomado para subir. Aprovechamos para recoger agua pues a partir de aquí no vamos a encontrar nada. Comemos algo y continuamos la subida hacia la cuerda por un pequeño y verde valle  y, posteriormente, continuamos el ascenso por sinuoso camino de piedras sueltas. Desde aquí podemos disfrutar de las maravillosas vistas que dejamos atrás. Otros años podía verse nieve por aquí arriba. Este año, debido a la sequía, no queda nada del nevero. 


Cuando llegamos a la cuerda notamos el fuerte y frio viento que azota las cumbres y que nos acompañará durante todo el tiempo que permaneceremos aquí arriba. Tomamos el camino hacia el Torreón siguiendo los hitos. El camino es bastante cómodo y llevadero. Aprovechamos para disfrutar de las paredes de Hoyamoros antes de marchar hacia el Torreón y sacamos unas cuantas fotos.


A continuación el camino se desvía hacia abajo para tomar un paso asegurado con una cadena que nos deja prácticamente en la senda del Torreón, nuestra primera parada. Es la primera vez que vengo en esta dirección y nunca había visto en persona este paso. La verdad es que en verano, resulta bastante sencillo y la cadena apenas es necesaria. En invierno, seguramente, será muy agradecida.


Ascendemos un pequeño tramo y llegamos a nuestro primer objetivo. Una vez en el Torreón aprovechamos para sacar varias fotos para el recuerdo en su torreta. Aprovechamos para comer un bocadillo en compañía de un montañero vasco que está dedicando el día a explorar las cumbres de esta sierra. 


Descansamos un poco y nos ponemos en marcha hacia La Ceja. Esta vez mi padre y yo tomamos el camino que pasa por el lado de Hoyamoros, más espectacular y vistoso, y Tana decide volver por el paso asegurado por la cadena. Nos agrupamos al otro lado y nos ponemos en marcha hacia la cuerda que nos llevará a La Ceja.


Hacemos cumbre en La Ceja, aprovechamos para una sesión de fotos y nos ponemos rápido en marcha para la vuelta. Sigue haciendo mucho aire y apenas se puede escuchar cuando hablamos. Volvemos de nuevo al valle que dejamos atrás en la subida. La bajada se hará más corta que la subida pero las piernas van a notar el esfuerzo del descenso por un piso tan irregular.


En el primer tramo mi rodilla ya empieza a darme pequeños avisos. Bajamos por la ladera de roca suelta hacia el valle que nos dejará en la laguna de arriba en la que rellenaremos de nuevo los botes de agua. Empieza a notarse el calor debido a la falta de viento aquí abajo.Nos hará falta. Continuamos la bajada hacia la laguna principal. Seguimos los hitos, a veces dudosos ya que hay por todas partes, y, después de un rato llegamos a la laguna principal. Cruzamos por la orilla de la laguna, de canchal en canchal, hasta llegar al otro lado.


A partir de aquí la bajada se nos complica debido a que hemos seguido los hitos equivocados y nos hemos metido por una garganta a nuestra izquierda, mucho más cerrada y complicada, y perdemos mucho tiempo además de ser más arriesgada y dura para las piernas.


Después de un rato batallando con el camino conseguimos bajar al valle que forman los dos pequeños arroyos al unirse y cogemos de nuevo el camino que nos llevará de vuelta. Es un alivio. A partir de aquí el camino es más sencillo. Paramos en un charco de la garganta a refrescarnos y a coger agua. Ya sólo queda un pequeño tramo de unos 2km hasta el coche.


La experiencia ha merecido mucho la pena, aún con dolor de rodilla, el paisaje espectacular y  la compañía perfecta. Merece la pena descansar las zapatillas de vez en cuando para disfrutar de la paz y la tranquilidad de la montaña. No todo va a ser correr...
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lunes, 30 de julio de 2012

Subida al Almanzor:

Después de un tiempo sin plasmar mis aventuras y desventuras deportivas recupero las buenas costumbres y vuelvo para quedarme (espero). Han pasado casi dos meses desde mi última noticia en el blog. Mi nueva situación laboral, la campaña de recolección de cerezas en Jerte (pieza clave de la economía familiar) y el calor veraniego me han mantenido apartado de este “cibermundo”. A pesar de no plasmar aquí mis entrenamientos y retos no he parado de entrenar y durante la campaña de cerezas dedicaba el poco tiempo que tenía, un dia si y otro no, a salir a correr un poco, aprovechando las circunstancias que me mantenían en este pueblo en el que tuve la suerte de crecer, desgastando sus caminos una y otra vez para mantener la forma que tanto me había costado conseguir. Aúnque pueda parecer curioso mi estado de forma durante la campaña de cerezas ha sido bastante superior al que he tenido esta última semana en la que puedo decir que estoy oficialmente de vacaciones. No se si podría considerarse sobreentrenamiento y que, sencillamente, el cuerpo está pidiendo un descanso pero esta semana pasada he decidido bajar un poco el ritmo de entrenamientos para recuperar fuerzas con vistas al sábado. Bien, pues es hora de retomar la buena práctica de contaros mis aventuras y qué mejor momento que recordando el último entrenamiento-reto que he realizado con algunos amigos (Pérez, Susi y Javi) y que ha consistido en hacer cima en el Almanzor (2592 m) corriendo desde la plataforma de Gredos.


La aventura comenzó a las 5:30h de la mañana cuando el Pérez y yo salimos de Jerte y nos reunimos con Susi y Javi  en Tornavacas para salir juntos hacia la Plataforma de Gredos. A las 7:00, aproximadamente, llegamos a nuestro destino, nos cambiamos, dejamos atrás los coches y comenzamos la subida por la calzada que nos llevaría poco a poco hacia Los Barrerones donde daríamos vistas a la Laguna Grande de Gredos y al Almanzor. Susi iba delante marcando el ritmo. Al principio no me resultó complicado seguir el ritmo pues la verdad es que no era muy fuerte pero mis piernas, poco a poco, empezaron a dejarse llevar por el cansancio acumulado en esta última semana de baja forma y tuve que comenzar a andar algún tramo antes de la Fuente de los Cavadores, nuestra primera parada. El grupo de cabeza, formado por Susi y Javi, comenzó a tomar distancia y nosotros tuvimos que coger un nuevo ritmo, más lento, para el ascenso. Después de recuperar fuerzas, echar un traguillo de agua y echar unas fotos a un grupo de cabras monteses que nos miraban a lo lejos reemprendimos la marcha. 


Ahora, en la subida, había dos ritmos, el que marcaban Susi y Javi y el nuestro, que teníamos que conformarnos con seguirles de lejos intentando que no se escaparan demasiado. Poco a poco coronamos la subida y el amanecer teñía de color oro, a lo lejos, la cumbre del Almanzor. Después de reagruparnos comenzamos el descenso hacia la Laguna Grande por Los Barrerones con un ritmo tranquilo pero constante. Las piernas agradecían la bajada aunque es una bajada bastante técnica y hay que mantener los ojos bien abiertos para evitar accidentes innecesarios. Aún nos quedará lo más duro cuando lleguemos al refugio. Después de una breve parada en la fuente de Los Barrerones seguimos corriendo por la orilla de la laguna hasta el refugio Elola a los pies del Almanzor, donde aprovechamos para un último descanso, sacar una foto de grupo y prepararnos para la subida.

 

Comenzamos el ascenso corriendo durante los tramos en los que se puede y andando o trepando lo más rápido que nuestras piernas lo permiten en los tramos en los que correr es imposible. Javi en cabeza, seguido por Susi y más atrás Pérez y yo siguiéndoles. La primera parte de la subida es bastante cómoda y podemos permitirnos correr en algunos tramos. Poco a poco nos adentramos hasta la Hoya Antón siguiendo los hitos que nos llevan hasta la Portilla Bermeja. Aquí correr ya es imposible y toca trepar por los canchales a cuatro patas. Las piernas empiezan a cargarse y, a pesar de no ser un gran esfuerzo para el corazón y los pulmones, el ascenso por la pedregosa Portilla Bermeja comienza a hacerse más lento debido a la falta de fuerzas en los cuadriceps. 


Javi y Susi se escapan a lo lejos y nos esperan en el rellano donde normalmente se encuentra el nevero y donde nos desviamos a la derecha para seguir ascendiendo por un tramo menos pedregoso pero más pendiente y resbaladizo en el que adelantamos a algunos montañeros que han salido del refugio para hacer cumbre. Seguimos ascendiendo la resbaladiza ladera hasta llegar a la Portilla del Crampón donde nos reagrupamos. Allí una fría niebla nos recibe con los brazos abiertos. Aprovechamos para ponernos algo seco y dejar las mochilas. Desde aquí podemos ver el hermoso paisaje que tenemos a ambos lados de la cumbre, al menos lo que la niebla nos permite ver. 


Hace frío y decidimos realizar un ascenso rápido hasta la cima del Almanzor. Los últimos metros de ascensión son los más técnicos y, prácticamente, hay que escalar por las rocas para alcanzar la cima. Tengo que admitir que las alturas y yo no nos llevamos muy bien y que mi reto, realmente, era este último tramo pero con paciencia y gracias a la ayuda de mis compañeros consigo llegar hasta la cima. Es momento de disfrutar y de sacar unas fotos. Hemos empleado una hora y 45 minutos en hacer cima. No está nada mal. 


Debido al frío y la niebla y a que Javi y Susi no pueden quedarse mucho tiempo comenzamos la bajada. El momento de mayor tensión para mi. Lo que más “respeto” me da no es subir, sino tener que bajar. Los primeros metros hasta la Portilla del Crampón se me hacen más fáciles de lo que pensaba y, sin darnos cuenta, estamos bajando por la pedregosa barrera de vuelta hacia la laguna. Javi y Susi se adelantan, pues tienen prisa por volver, y el grupo se disuelve. Les vemos alejarse poco a poco mientras nosotros realizamos un descenso más tranquilo. Las piernas se cargan en la bajada que se hace bastante larga y dura debido al mal piso y a las constantes frenadas y saltos. 


Terminando la bajada por la Portilla Bermeja escuchamos unas voces que nos llaman. Son Luis y Fátima que también realizan la subida al Almanzor, aunque ellos van andando. Nos tomamos un pequeño descanso para saludarles y charlar con ellos. Después de la foto de rigor cada uno sigue su camino, a ellos les queda un largo ascenso y a nosotros todo un camino de vuelta hasta la plataforma que realizaremos corriendo desde aquí. 


Llegamos de nuevo al refugio Elola y, sin parar, recorremos la orilla de la laguna pensando en la larga subida que, muy posiblemente, se nos va a atragantar dentro de poco. Nos cruzamos con los senderistas de Tornavacas y, un poco más adelante, con los senderistas de Jerte que también realizan la subida al Almanzor. Durante la subida por Los Barrerones nos cruzamos con numerosos grupos de personas. Es hora punta en Gredos, se nota que es fin de semana. Continuamos la subida corriendo y andando a un ritmo bastante bueno a pesar de que las plantas de los pies ya piden clemencia de tanto saltar de piedra en piedra y las piernas están ya muy cargadas. 


Después de una larga subida coronamos la cima y recibimos con alegría el llano que nos llevará a la bajada. Durante la bajada, con cada pisada sobre las piedras de la calzada, la planta de los pies se resiente y las piernas empiezan a rendirse al cansancio. Seguimos cruzándonos con numerosos grupos de personas que realizan el ascenso o que se toman un descanso a un lado del camino. Casi parece que la bajada es más larga ahora que en la subida. El sol empieza a calentar en los últimos kilómetros de bajada y empiezan a aparecer nubes que, por la tarde, descargarán un buen aguacero. Llegamos al coche, con los pies y las piernas bastante doloridos, en 3 horas y cuarto (en movimiento). Es un gran tiempo, habíamos calculado mal. Reponemos fuerzas con un bocadillo y volvemos para Jerte. 


La experiencia ha merecido el madrugón y el dolor de piernas. Deseando el próximo entrenamiento/reto que nos llene de nuevo el depósito de ganas y de ilusión toca volver a la monotonía, a los entrenamientos más comunes para mantener la máquina engrasada y a compaginar las zapatillas con los pedales, a desgastar los caminos de los alrrededores de Jerte y su maravillosa Reserva Natural. 
Hasta la próxima!!
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lunes, 11 de junio de 2012

V Carrera Pencona. Mi primera Pencona:


Domingo 10 de Junio de 2012, después de una hora y pico de viaje llegamos a Aldeanueva de la Vera con la hora más bien pegada al culo pues faltan poco más de 30 minutos para que dé comienzo la V Carrera Pencona, mi primera Carrera Pencona. Vamos a recoger los dorsales y hay una cola bastante grande. Llegan las 8:15h, faltan 15 minutos para empezar y aún no los hemos recogido. Hay que olvidarse de calentar o conformarse con dar pequeños saltos sobre los pies y estirar un poco las piernas. Por fin tenemos los dorsales. Vamos a cambiarnos rápidamente al coche y al final la carrera comienza a las 8:40h. En mi cabeza una mezcla de emoción e intriga. La Pencona tiene fama de ser una de las carreras más duras de Extremadura. También es la más técnica, eso me gusta, es más de mi estilo. Ante todo siento nervios y respeto.


Salimos corriendo por las calles del pueblo en los primeros metros. Me doy cuenta de que no he encendido el GPS cuando hemos empezado, tampoco me he puesto el ya mítico buff de los fuegos para evitar que me resbale el sudor por la frente. La sensación de que, con las prisas, pueda haberme dejado demasiadas cosas en el tintero me pone algo nervioso pero ya no hay vuelta atrás. Me pongo a rueda de Miguel y Javi y sigo sus pasos por las calles de Aldeanueva. Llegamos a una pequeña bajada que nos adentra en una trocha por las fincas de cerezos de la localidad. Empiezo a quedarme atrás pero sigo los consejos que me han dado antes de empezar y sigo mi propio ritmo. La primera parte de la subida es cómoda, por pista, pero muy larga y de postre tenemos uno o dos kilómetros de subida vertical que nos llevan a la parte más alta de la carrera. Hay que guardar fuerzas para lo que está por llegar.


Continúo por la trocha que recorre las fincas de cerezos y rompo a sudar a pesar de no ser un día extremadamente caluroso. Noto mis piernas cansadas, como sin fuerzas y siento deseos de parar para andar un poco. Siempre me pasa esto los primeros 20-30 minutos de carrera así que decido ignorar estos deseos y continúo corriendo, concentrado en mi respiración, con ritmo lento pero constante. Me animo a mi mismo pensando que debo estar entre los 50 primeros y si mantengo ese ritmo habrá mucha gente que se quede atrás cuando se rindan al engaño de su mente y se abandonen a andar. Con estos pensamientos llego al primer avituallamiento, en mitad de la subida de la pista. Aprovecho para echarme agua por encima para refrigerarme un poco y bebo un vaso de agua. Continúo subiendo con mi ritmo lento pero machacón y empiezan a pasarme algunos corredores, aunque esta vez son pocos los que me pasan comparando con anteriores carreras. Cuento unos 5 corredores que me adelantan en esta segunda parte de subida. Llega un llano y aprovecho para alargar mi zancada y recuperar los metros perdidos. Al final del llano una pequeña subida que nos sitúa en el segundo avituallamiento. Abandonamos la pista para comenzar la subida por un pequeño sendero que terminará en la famosa trocha vertical de unos 2 kilómetros en la que, trepando entre canchales, ascenderemos a la parte más alta de la carrera. Esta zona hay que hacerla andando y trepando por las rocas, agarrándose a los salientes y a la vegetación para poder ascender. Es espectacular. Aprovecho para mantener el ritmo de subida de Suso y algún otro corredor de Plasencia.

Al final de la subida vertical podemos volver a correr durante medio kilómetro por un sendero bastante técnico que nos deja en las praderas de montaña llenas de arroyos, agua y barro donde corremos campo a través. La subida hace mella en algunos de los corredores que tengo por delante y aprovecho para recuperar puestos corriendo todo lo rápido que permiten mis piernas por los arroyos y el pasto. Siguiendo las balizas entre los carabones consigo adelantar a unos 7 u 8 corredores antes de llegar al tramo de bajada. La bajada es también muy vertical y complicada debido a la vegetación. Apenas se ve el camino y con las prisas de recuperar puestos tengo un leve tropezón y mi rodilla se resiente. Recuperado de la caída continúo bajando saltando entre los carabones e intentando no tropezar más. Después de un par de kilómetros de bajada llego al tercer avituallamiento, aprovecho para tomar algo de bebida isotónica y comer un poco antes de ponerme en marcha de nuevo. Por delante casi la mitad de la carrera pues aún estamos en el kilómetro 15. Continúo con grandes zancadas por la bajada de pista forestal que tengo por delante. Cuando llego al final de la bajada mi rodilla empieza a avisarme de que no está para muchos trotes después de tanta frenada.


Ahora la pista cambia su inclinación y empieza a subir. Es una subida bastante tendida pero, después de la dura bajada, las piernas no responden como esperaba y en algunos tramos tengo que rendirme y ascender andando para recuperar fuerzas. Hace bastante calor y tengo tanta sed que tengo que pararme a beber en los tres arroyos que cruzamos en la subida. Finalmente llegamos a una zona llana que desemboca en un sendero bastante técnico que nos lleva al cuarto avituallamiento. Paro a beber un par de vasos de agua y cojo algunas gominolas para el camino por si me hacen falta. Continuamos corriendo por el sendero que, poco a poco, se vuelve más técnico aún. Mi rodilla sufre los resbalones y tropiezos. Cruzamos la garganta, continuamos por una zona de barro a la orilla de un caño y terminamos por llegar a la zona de la carrera que transcurre por la Ruta de Carlos V. Aquí la rodilla ya me pide parar a gritos. Faltan unos 5 kilómetros y no me queda otro remedio que continuar cojeando e intentando cargar todas las frenadas sobre la pierna derecha. Los pies, que han realizado la bajada totalmente mojados, empiezan a arderme como si estuvieran creciéndome varias ampollas. Este último tramo se me va a hacer muy duro. Ya queda poco.


La bajada por el camino enlosado con contínuos cambios de dirección y saltos castiga mi rodilla y cada vez puedo ir menos deprisa. Los corredores que llevaba detrás van dándome alcance y tengo que apartarme a un lado para darles paso. Apenas puedo correr pero no quiero perder más puestos. Ya he perdido mucho tiempo durante toda esta zona de bajada por culpa de la rodilla. Intento olvidar el dolor y dar zancadas más largas pero es imposible. Cada vez me duele más y lo peor es que siento como la pierna se queda sin fuerzas lo que me provoca varios tropezones que a punto están de acabar con mis huesos por el suelo. Me resigno y decido terminar los dos últimos kilómetros de carrera al ritmo que la pierna me permita. Después de todo no puedo hacer otra cosa. Me pasan varios corredores más. Me enfado conmigo mismo pues sigo perdiendo tiempo y puestos. Continúo bajando. Me encuentro con el Pérez que está sacando fotos de todos los corredores en el tramo final de carrera. Me habría gustado salir en la foto saltando como un rebeco pero tengo que conformarme con justificar mi lentitud y mi cojera y seguir bajando hacia la meta. Finalmente llego al puente de Aldeanueva. El gentío grita y aplaude animando a los que terminamos en pie esta aventura. Termino, casi sin poder correr, los últimos metros por la orilla del rio y la parte baja del puente y subo el último repecho que me deja en el puente y en la meta. Me cuesta bastante andar pero he conseguido terminar mi primera Pencona y, a pesar de los dolores que me han hecho perder muchas posiciones y mucho tiempo estoy contento con el resultado (2 horas y 43 minutos). 


Ahora toca disfrutar de esa adictiva limonada, de la amabilidad de los colaboradores, de un remojón de piernas en las heladas aguas de la piscina natural, comentar la jugada con los compañeros y recoger el premio de Susi siendo segundo en su categoría (además de la mochila de Javi). Despedida de la Copa de Extremadura de Carreras por Montaña hasta el mes de septiembre. Ahora toca centrarse en la campaña de cerezas. No podíamos tener una mejor despedida. Larga vida a la Pencona. Enhorabuena a la organización y pronta recuperación a los que tuvieron que abandonar por el camino.

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sábado, 9 de junio de 2012

Pequeño descanso cerecero:


Ante la perspectiva de la V Carrera Pencona (mañana a las 8:30 de la mañana en Aldeanueva de La Vera) el fin de semana se presentaba tranquilo y sin perspectivas de castigar las piernas lo más mínimo. El plan era acostarse pronto el viernes, coger cerezas el sábado y pronto a la cama para llegar temprano a Aldeanueva, recoger los dorsales, calentar un poquillo y comenzar la aventura Pencona. Por problemas técnicos los planes del sábado por la mañana han sido otros y, ante la imposibilidad de coger cerezas e incapaz de vencer el mono montañero que me invade cuando estoy por el pueblo, he decidido que sería buena opción dar un paseo con la bici y sacar unas cuantas fotos. Me servirá para estirar las piernas y mantenerlas en forma para mañana sin hacerlas sufrir demasiado.


Sin madrugar en exceso, pues la intención es hacer una ruta corta, me pongo en camino a las 10 y media de la mañana más o menos. La ruta en mente es subir hasta el refugio y bajar por el sendero hasta Los Pilones y quizá empalmar con Las Porras de Cabezuela por el camino del Chorrero de La Virgen. Ya se verá. Empiezo a subir por Los Sotos tranquilamente, disfrutando del paisaje y de mañana que se me ha presentado con una temperatura inmejorable. Después de pasar por los Tres Cerros y llegando al desvío del Refugio decido ampliar el camino subiendo hasta el Collado de Las Losas y bajando hasta el Puente Nuevo para coger la ruta de Los Pilones y hacer la mañana un poco más entretenida y divertida.


Cuando estoy llegando al Collado de Las Losas me encuentro con Paquito que baja corriendo y charlamos un rato antes de seguir, cada uno, nuestro camino. Se termina la subida y empiezo la bajada hacia el Puente Nuevo. Es una bajada que me hace sentir especial cuando la hago corriendo. En bici es aún más espectacular y exige más atención ya que es una bajada bastante técnica y con el “aliciente” de poder caer barrera abajo hasta la garganta si se comete un error fatal y la bici se tumba hacia la derecha. Poco a poco realizo la bajada y llego al Puente Nuevo. Ahora toca echarse la bici al hombro.


El tramo de camino que va de el Puente Nuevo al refugio es otro tramo que me hace disfrutar cuando lo hago corriendo pero resulta prácticamente intransitable subido en la bici. Alternando breves momentos de rodaje con largas caminatas con la bici al hombro recorro el sendero. Paro de vez en cuando a sacar alguna foto y a dejar paso a los grupos de senderistas que recorren la ruta. Los momentos en los que puedo montar son escasos pero merece la pena cargar con la bici por la emoción y dificultad que supone pedalear por estos caminos. Después de un rato llego a la Garganta Chica. Toca cruzarla con la bici en el hombro. Con cuidado y un poco de paciencia termino llegando al sendero de Los Pilones. Ahora el porcentaje de tramos con la bici en el hombro se ve reducido drásticamente y eso me hace sentir mejor. 


Recorro el sendero disfrutando del paisaje y de los obstáculos que me encuentro por el camino. Hay más vegetación que la última vez que pasé por aquí con la bici y eso lo hace más divertido y espectacular. Me cruzo con varias personas por el camino y termino llegando a Los Pilones. Decido dejar el camino hacia Las Porras para otro día, continuar la bajada por el sendero y volver pronto a casa para comer. Bajo por las escaleras de Los Pilones que ya cuentan con bastantes visitantes. Está llegando el verano. Después de cruzar el puente toca subir la cuesta empedrada que me lleva al sendero. Hoy he conseguido subirla sin echar el pie al suelo ni una sola vez. El truco está en ir de pie y con las piernas semiflexionadas para evitar que las ruedas patinen. Otra cuenta pendiente saldada.


Finalmente llego al sendero donde también me cruzo con bastantes grupos de senderistas que vienen a pasar el día. Disfruto del camino lentamente y me olvido de sacar más fotos pues ya hay demasiada gente caminando por el sendero. Subo la cuesta de Las Merinas y bajo por la pista hasta el Centro de Interpretación. Después de un descanso charlando con el Fery toca volver a casa por Las Vegas pues ya es hora de comer. Mañana la aventura será otra: mi primera Carrera Pencona. Espero que no sea tan fiera como la pintan. Intentaré disfrutarla todo lo que pueda y hacer un buen tiempo si es posible. 

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